Cuestionario HDS 28 // Kike Ferrari

Kike Ferrari
  1. Si pudieses decirle una cosa a Borges, ¿qué le dirías?

¿Cómo anda su memoria?

  1. ¿Quién es para vos el número 2 de literatura argentina?

Roberto Arlt. O Juan Carlos Onetti, capaz.

  1. Es la noche en que Romeo y Julieta planean escaparse juntos, ¿qué les dirías?

Ajusten el plan B y chequeen antes de arrancar.

  1. Te nombran presidente de los escritores del mundo, ¿cuál es tu primera medida?

Renunciar.

  1. ¿Cuál pensás que es el rol del escritor en ésta época? ¿hay una misión, cumple una función? ¿cómo es tu caso?

A nadie se le ocurre preguntar cuál es el rol del carpintero en nuestra época. Es raro que si pase con los escritores. A menos que la pregunta no sea sobre el oficio sino sobre la tarea –la literatura, la mesa–, en cuyo caso el rol varía de acuerdo al texto. Yo siempre trato de que se cuente una historia, que la forma se condiga con el contenido, que el lector esté obligado a participar activamente.

Pero entiendo que la pregunta es sobre el un lugar fuera de la tarea específica. Y entonces creo que no, que el escritor, en tanto escritor, no tiene ningún rol más allá de la literatura. Al menos no hoy, cuando no es una figura central en la sociedad. No estoy seguro si alguna vez lo tuvo y, de ser así, si eso era deseable.

  1. Si no fueses escritor, ¿de qué otro modo fracasarías?

Lo hice, de muchas maneras. La música, la más estrepitosa. Conseguir cierta estabilidad económica, la más reiterada.

  1. Recomendanos un libro, una película, una canción, una bebida.

Materiales para una pesadilla de Juan Mattio. Pi, de Darren Aronofsky, Flumblin’ with the blues de Tom Waits, Jameson con un hielo.

  1. Si pudieses elegir un superpoder, ¿cuál sería y qué harías con él?

Viajar en el tiempo. Y haría pequeños desarreglos, líos menores, travesuras. Boludeces.

  1. ¿Recordás tu primera fascinación por la literatura? ¿Cuándo empezó tu necesidad o tu deseo de escribir? Queremos tu historia de origen.

Cuando tenía unos ocho años mi papá –que no es un lector, que la primera vez que leyó una novela fue una mía– volvió del trabajo con un regalo.

Dejá lo que estés haciendo y prestame atención, me dijo, este no es cualquier regalo, esto no es una pelota o un muñeco, esto es importante. Esto, me dijo al darme el paquete, es lo que nos diferencia de los monos.

Era Sandokán, una edición hermosa de tapa dura que tenía láminas con ilustraciones. Tenía, también, una breve reseña biográfica de Salgari: las jornadas desquiciadas de trabajo, la locura de su esposa, su suicidio. La ternura en la carta a sus hijos –donde íbamos a recoger flores–, la ira contra sus editores –los saludo rompiendo la pluma– como prefacio a esa historia de amistad, lealtad, amor, rebelión y coraje. Eso quiero, pensé, eso. No ser un pirata –o no sólo eso, recordemos que era un nene– sino inventar esos mundos, imaginar la lealtad, la rebelión y la amistad en una vida llena de ternura y de ira.

  1. Si tuvieses que elegir uno, ¿cuál sería tu apocalipsis favorito?

Uno bíblico, calculo, con cielos que se abren y tormentas de fuego y Jinetes Malísimos blandiendo sus espadas y decapitándonos a los ímprobos.

  1. Estás muerto, pero te es permitido volver espectralmente a algún punto de tu vida y decirle algo a alguien: ¿a qué momento volvés y qué dirías a quién?

Volvería ahora mismo. Y le diría algo al oído a mi hijx más grande. Algo que no les voy contar a ustedes.

  1. ¿Por qué escribís? ¿Para qué? ¿Para quién?

Escribo porque me gusta y me divierte y me enseña cosas de mi mismo y del mundo. Porque es la mejor manera de entrar en diálogo que encontré.

Escribo para ser cada vez mejor en este oficio que elegí.

Y lo hago para un lector hipotético e incomprobable, muy parecido al que creo que sería yo si no escribiera. Pero más inteligente. Y más alto.

  1. ¿Qué es un fantasma para vos? Si fueses a devenir en un monstruo, ¿cuál y por qué?

Un fantasma es algo fuera de tiempo. Algo que no se va y que pesa en la cabeza de los vivos o algo que no llegó pero aún así recorre nuestro mundo. Sería un monstruo gritón y enojado y comería carne cruda. Porque uno es lo que es.

  1. ¿Cómo te ves en diez años? y, si pudieras viajar diez años al pasado, y decirte una cosa a vos mismo, ¿qué te dirías?

Me resulta difícil pensar el futuro. La pandemia no ayudó en ese sentido, sigue teniendo una enorme sensación de pausa. Pero supongo que estaré más o menos como ahora, escribiendo vaya uno a saber qué, aunque ya irremediablemente viejo.

Y si volviera diez años para atrás… Me diría que me quede tranquilo, que no fuerce nada, que el asunto recién está empezando. No me diría que tengo que escariar menos porque ya sé que no me haría caso. Sí que en una nada de tiempo vamos a ser papas de nuevo, dos veces, que me prepare para eso. Y también que me ponga a contar los días hasta el 8 de diciembre de 2018, la noche en la que terminarán tantas discusiones.

  1. ¿Cuáles son tus escritores favoritos? ¿Cuáles son tus poetas?

Han ido variando con los años y, por supuesto, si escribo esta lista mañana puede ser distinta. Además de que hay escritores que disfruto como lector y otros que están más ligados al aprendizaje del oficio. Pero digamos Borges, Kafka, Hemingway, Dick, Goodis, Arlt, Taibo. ¿Poetas? Vallejo, Dylan Thomas y el Beto Alonso.

  1. ¿Qué es la mentira para vos? ¿Es posible no ejercerla? ¿Es humana o es culpa del lenguaje? ¿Existe la mentira estética? ¿Toda mentira es vil?

Estas son difíciles. A ver, la mentira es aquello que pone en tensión la verdad. ¿Es siempre una vileza tensionar sobre la verdad? No sé, no creo. Quizá sea más útil pensarla como una herramienta. Y las herramientas rara vez pueden ser viles. Al Poder, por ejemplo, hay que mentirle siempre. Entonces no creo que se pueda –y tampoco creo que sea deseable– no ejercerla.

¿Humana o producto del lenguaje? No se me ocurre nada más humano que el lenguaje. Las dos cosas parecen ser una y la misma.

Sobre la mentira estética… Tampoco estoy seguro, creo que podemos estarla confundiendo con la ficción. Y la ficción –a diferencia de lo que decíamos de la mentira– está en tensión con la realidad, no con la verdad.

  1. Estás agonizando y la única persona que está cerca es tu editor: con tu último aliento, qué es lo último que le dirías. (puede ser un reproche)

Gracias por la confianza.

  1. Si a punta de pistola tuvieses que narrar tu historia sentimental, en tercera persona y en dos líneas, ¿qué dirías?

Hubo algunos amores y un gran amor. Pero los dispositivos que los contenían siempre se rompieron. De todos se llevó –y en todos dejó– cosas buenas y heridas.

¿Puede sacar su pistola de ahí que me está presionando una que todavía no cicatrizó?

  1. Forma y contenido. ¿qué te es más arduo? ¿qué te interesa más y por qué?

Me cuesta mucho pensar forma y contenido por separado. Creo que, de alguna manera, el oficio de escribir se juega en la forma pero también que ésta, ya lo decía Marx, no tiene ningún valor si no es la forma de un contenido concreto.

  1. ¿Le encontraste algún sentido a las cosas? ¿Sabés por qué te levantás cada mañana? Contanos, ¿cómo hacés y por qué?

No e lo encontré y no creo que lo tengan. Nada parece tener ningún sentido.

Pero levantarse cada mañana implica enfrentarse a un mundo monstruoso y hostil pero también la amistad de los amigos, los libros por leer, el oficio que elegí, mis hijos, el próximo partido de River, dos mates calientes antes de salir a enfrentar otro día en este mundo.

También ayuda a enfrentarlo con otros, mantener vivo el plan de hacer este mundo un día, para aquellos a los que les toque, un lugar menos hostil y menos monstruoso.

  1. ¿Recordás la última vez que viste o sentiste algo por primera vez?

Sí. No hace tanto. Y fue un vértigo difícil de describir. Me tiemblan las piernas ahora. Es triste –y también tranquilizador– saber que van quedando menos novedades en la lista de los posibles.

Dejanos una canción que ames para que los lectores lean tus respuestas escuchándola.

Aquí.

Kike Ferrari nació en julio de 1972 en Buenos Aires, donde actualmente vive. Es papá de Juana, Severino y Matilda.

Formó parte fanzine literario Juguetes Rabiosos y de la revista La Granada. Colabora con diversas revistas y portales, entre ellos Acoplando, la revista de cultura del sindicato de los trabajadores del subterráneo de Buenos Aires, donde trabaja.

Escribió las novelas Operación Bukowski, Lo que no fue, Que de lejos parecen moscas y Todos nosotros; los volúmenes de relatos breves Entonces sólo la noche, nadie es inocente, El oficio de narrar y la muerte sin brújula; y los libros de artículos y ensayos breves Postales rabiosos y Un mundo negro. También, con el heterónimo de Hank McPherrar, Y es probable que no quede ninguno; junto a Juan Mattio, Punto ciego; y en colaboración con el dibujante Cristian Navarro, la novela gráfica Uno de los murciélagos que saldrá este año. Territorios sin cartografiar es su libro más reciente.

Fue publicado en Argentina, México, España, Francia, Perú, Grecia, Macedonia, Chile, Estados Unidos, Inglaterra e Italia y considerados en premios como el Prix SNCF du polar (Francia), los Dagger Awards de la CWA (Inglaterra), Fondo Nacional de las Artes (Argentina), Semana Negra de Gijón (España), Festival Fantoche y Casa de las Américas (Cuba).

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