Hay libros que describen la superficie de los hechos y otros que se animan a bajar un escalón más abajo, donde no hay estadísticas ni consignas, pero sí fuerzas que empujan la historia en silencio. La batalla invisible pertenece a esta segunda estirpe.
Desde esa perspectiva, la derecha conservadora no aparece aquí como una simple posición partidaria, sino como una respuesta cultural y moral frente a un avance que pretende redefinir al ser humano, vaciar de sentido la libertad y expulsar a Dios del centro de la vida social.
Defender la libertad y los valores cristianos no es, entonces, una consigna electoral, sino una forma de resistencia frente a un tiempo que confunde progreso con olvido y justicia con imposición.
Estas páginas no buscan convencer con gritos ni seducir con eslóganes. Buscan despertar. Recordar que toda batalla visible nace antes en un plano invisible, y que ignorarlo tiene siempre un costo. El lector encontrará aquí una invitación clara: mirar más allá de lo evidente, comprender el trasfondo espiritual de la batalla cultural y asumir, con lucidez y responsabilidad, que la neutralidad también es una forma de elección.
Porque lo invisible no es irreal. Al contrario: es lo que termina decidiendo el rumbo de las naciones.














