La macroeconomía dominante -keynesiana, monetarista, neoclásica- construyó durante décadas un edificio teórico imponente. Este libro demuestra que tiene grietas irreparables.
Milei y Ravier no se limitan a cuestionar a Keynes: van sobre Friedman, Lucas y Samuelson. Su tesis central es tan simple como contundente: el dinero nunca es neutral. Cada expansión monetaria deja marcas permanentes en la estructura real de la producción.
Un libro que no se limita a la academia: sus ideas ya fueron sometidas al laboratorio más exigente del mundo, la Argentina, con resultados que el pensamiento convencional todavía no sabe cómo procesar.
La curva de Phillips -en su versión original y en todas sus reformulaciones- ha muerto. En su reemplazo, los autores proponen un modelo enraizado en la tradición de Mises y Hayek que explica lo que el mainstream no pudo: las crisis de 1930, 1987, 2001 y 2008.
Como señala Jesús Huerta de Soto en el prólogo, estas páginas tienden puentes para que los economistas del mainstream <«puedan ir dándose cuenta de sus errores y limitaciones y, si son lo suficientemente humildes e intelectualmente honestos, ir paulatinamente abrazando los postulados de la Escuela Austriaca».
EDITORIAL HOJAS DEL SUR



