Los españoles-americanos que gestaron la Revolución de Mayo de 1810 en el Virreinato del Río de la Plata fueron muy pocos, casi todos civiles universitarios y de ideas liberales derivadas de la ilustración, que pronto comenzaron a diferenciarse como grupo político: el denominado «morenista», contrapuesto al «saavedrista».
Fueron de aquel primer grupo liberal -una docena y media- nuestros conocidos próceres: Moreno, Belgrano, Castelli, Larrea, Nicolás Rodríguez Peña, Vieytes, Azcuénaga, Alberti, French, Beruti, Álvarez Jonte, Donado, Monteagudo, a los después que habrían de agregarse Rivadavia, Posadas, Alvear y San Martín.
Los sucesos que llevaron a la institución de un nuevo país independiente se hilan en este libro con la vida de uno de ellos: el notario Gervasio Antonio de Posadas. Tras desplazar al Virrey y asumir el autogobierno, crean el ejército auxiliar del Perú y llegan hasta el confín norte del virreinato, eliminan los focos anti revolucionarios y dan inicio al federalismo y al poder legislativo. Se afirman en el Gobierno con el Primer y aún más con el Segundo Triunvirato. Sufren terribles derrotas militares, pero afirman el territorio nacional con las victorias de Belgrano en Tucumán y Salta
Con la asamblea del año XIII establecen la identidad del nuevo país: las Provincias Unidas del Río de la Plata: sus principios y bases morales, igualitarias, democráticas, sus símbolos, su moneda, sus bases económicas y financieras, el libre comercio, la libertad de cultos. Un poder ejecutivo unipersonal eficiente, encomendado a Posadas, de mínimo costo e impuestos, que con escasos recursos duplican las fuerzas armadas que llegan a 22.000 hombres, las organizan, instruyen, las arman, les dan movilidad. Establecen la armada nacional, que con Brown derrota la flota española mientras Alvear libera definitivamente a Montevideo. Crean el ejército de los Andes, encomendado a San Martín y de esta manera dan las bases para independizar de España a Chile y Perú y en definitiva, Sud América.
Establecen las bases de una constitución y de la declaración de la Independencia. Nuestros próceres liberales fundadores sufrieron dos revoluciones, la del 5 y 6 de abril de 1811 y la del 15 de abril de 1815. que los llevaron a prolongados exilios, maltratos, pérdida de sus patrimonios, enfermedades y sufrimiento.
Pero nos legaron, ello no obstante, nuestro país.
